A los 19 años, Pierina Lazarte Maugeri acaba de convertir una parte de su mundo interior en libro. “El corazón del jardín”, su primer poemario, publicado por la editorial independiente Gerania, reúne textos atravesados por la ansiedad, el cuerpo, los vínculos, el deseo, la amistad y la esperanza. En ese tránsito de las emociones a los versos ella siente que encontró en la poesía un espacio de libertad y una manera de decir aquello que las palabras cotidianas no siempre consiguen nombrar.

Lectora de poesía y narrativa, pero también apasionada por la ciencia, la filosofía, el teatro y los idiomas, Lazarte Maugeri entiende la escritura como una forma de mirar el mundo y descubrirlo nuevamente. Admiradora de Susana Thénon y Alejandra Pizarnik, entre otras voces, reconoce en esas lecturas una compañía para construir su propia voz. En esta entrevista habla de los desafíos de publicar tan joven, de la exposición que implica librar los sentimientos a la mirada de los lectores y de sus proyectos para continuar explorando la literatura.

- ¿En qué momento entendiste que la poesía podía convertirse en ese lenguaje capaz de decir todo lo que de otra forma no conseguías expresar?

- El año pasado descubrí que la poesía era mi lugar seguro, mi espacio para explayarme en versos y ser libre de las palabras que antes me encarcelaban. Gracias a ella soy capaz de expresar mis sentimientos y pensamientos.

- Este es tu primer libro y llega cuando apenas tenés 19 años. Mirando adelante, ¿hacia dónde te gustaría orientar la búsqueda literaria?

- Me gustaría poder orientarme a las novelas, a ese tipo de creatividad para convertir nuestros días cotidianos en algo extraordinario e increíble. Admiro muchísimo a los novelistas, por su capacidad de escritura y por su imaginación.

- Tus poemas hablan de ansiedad, del cuerpo, de los vínculos y del deseo de ser amada, pero también de la amistad y de la esperanza. ¿Fue difícil exponer esas emociones en un libro que ahora queda abierto a la mirada de cualquier lector?

- No fue tan difícil poner en palabras cómo me sentía, fue muchísimo más complejo saber que un lector me estaría esperando detrás de ese poemario. Aún así no me arrepiento de haberlo hecho público, me encantaría que la gente que me lea se sienta comprendida.

- ¿Qué lugar creés que sigue ocupando la poesía entre los jóvenes de tu generación?

- Creo que hoy en día se está frecuentando muchísimo. Está etiquetado como un género aburrido y difícil, cuando en realidad está lleno de vida y de luz. La poesía es un género totalmente comprensivo, podemos moldear y adaptar los versos en base a nuestra interpretación.

- ¿Qué poetas o escritores marcaron tu formación y de qué manera dialogan sus voces con la tuya?

- Puedo nombrar a Susana Thénon, Alejandra Pizarnik, Cristina Peri Rossi, Florencia Dappiagi, Safo de Lesbos, entre otros. Son escritores y poetas que admiro y respeto muchísimo, y cuyas voces se complementan con la mía propia. Están siempre presentes en mi proceso de escritura y me ayudan a tener una referencia de vocabulario nuevo y a su vez la organización propia del poemario.

- Además de la literatura, te interesan la ciencia, la filosofía, el teatro y los idiomas. ¿De qué manera esas otras pasiones alimentan tu escritura y enriquecen tu forma de mirar el mundo?

- Mis pasiones son aquellas que me impulsan al momento de escribir, leer algún fragmento de un ensayo o leer alguna frase; incluso si está en otro idioma enriquece un montón mi escritura. También utilizo mucho el diccionario para poder obtener las palabras exactas que quiero utilizar o simplemente poner esa palabra en otro idioma. Esto no solo enriquece mi literatura y escritura, sino también mi forma de mirar al mundo. Me pasa mucho que cada vez que lo miro lo veo de una forma distinta, como cuando leemos “El principito” en diferentes edades.